La experiencia del fútbol argentino analizada como producto final, esto es, una performance reconocida hoy por el mundo, ha establecido a través de la tarea de sus entrenadores más responsables, un riquísimo campo de ideas, conceptos y metodologías de trabajo, cuya eficiencia ha quedado demostrada no sólo con los títulos obtenidos por las diferentes categorías del equipo nacional argentino.

Los logros internacionales conseguidos por varios clubes argentinos, la gran cantidad de jugadores consagrados en las ligas más competitivas del mundo, y el ejemplo de muchísimos jugadores juveniles e incluso infantiles que año tras año son adquiridos por clubes europeos, son parte del éxito de estos métodos, y de la validez de una visión acerca del fútbol.

Creo que gran parte de este reconocimiento internacional hacia el fútbol argentino se debe a su historia, al cuidado de un estilo, y al lugar que el fútbol tiene en su cultura, un lugar de absoluto privilegio, sin dudas, en el cual el fútbol crece, se ejercita, se transmite y se actualiza.
Y este reconocimiento, debo decir, también se debe al modelo de enseñanza propuesto por los más honestos entrenadores de este deporte en la Argentina a lo largo de toda su historia.

Adhiero a las ideas aún vigentes de aquellos maestros, como también a las de quienes hoy han sabido actualizar y modificar lo que era conveniente.
Adhiero en todos los casos, a su gran pasión, capacidad de trabajo, investigación, creatividad y determinación, porque todos ellos han sabido elegir y modelar lo que era necesario en cada uno de sus jugadores.

La práctica y la enseñanza del fútbol en Argentina han transferido a su misma sociedad, un estilo para ver, sentir y jugar al fútbol.
El mismo que pongo en práctica en cada nuevo proceso de trabajo.

Prof. Roberto A. Rodrigo | Director Técnico de Fútbol