Los principios éticos que definen mi filosofía de trabajo, están representados por un conjunto de ideas, conceptos y valores que he decidido elegir y privilegiar frente al desafío que me propone cada nueva experiencia.

Para ilustrar cómo se transfieren estos principios a la praxis educativa, voy a dar el siguiente ejemplo: jamás podría aceptar el fracaso cuando nos referimos al logro de un objetivo.
No lo podría aceptar por varias razones: la capacidad de trabajo, la experiencia, conocimientos y métodos que he establecido para abordar mi tarea, son algunas de ellas.
Pero hay una razón que describe más exactamente la imposibilidad de aceptar el fracaso: si el éxito de un equipo es el resultado de un conjunto de acciones sobre las que es posible intervenir, planificar y desarrollar, entonces éste es el único objetivo que puede admitir mi acción educativa.

Es sabido que la realización de un objetivo personal, es la consecuencia de un trabajo planificado y desarrollado con acierto, a lo cual es necesario sumarle la dedicación y el esfuerzo personal hechos por cada deportista.
Pero también debo decir que el logro de un objetivo, solo es posible si así lo hemos decidido desde su origen. Por esto digo que el éxito está al alcance de todos, pero solo pertenece a quienes han decidido hacerlo propio, mucho antes de dar el primer paso.

Las ideas y procedimientos que empleo en la práctica, están enfocados a determinar la verdad de cada deportista, lo que él necesita para poder dar su mejor respuesta: para optimizar sus recursos ya adquiridos, pero también para construir los que le faltan y así ampliar sus propios límites y posibilidades como jugador.

La totalidad de la experiencia formativa que propongo, no está orientada únicamente al entrenamiento de las capacidades y cualidades de ejecución física, técnicas o tácticas del jugador de fútbol, lo cual es absolutamente necesario desarrollar y en gran forma, sino también a la construcción simultánea de conceptos, actitudes y hábitos que le permitan poner en práctica estas capacidades y cualidades con criterio y autoridad, en el nivel requerido por la alta competencia deportiva.

Ésta es exactamente la orientación de mi propuesta: la de trabajar sin límites ni condiciones por el éxito deportivo de quienes todavía no lo han logrado.
Dicho de otro modo, trabajar por la felicidad de quienes decidan ser parte de ella.

Prof. Roberto A. Rodrigo | Director Técnico de Fútbol